Luego de tremenda puja a lo largo de varios años con el tema referente a la legalización de la marihuana para tenencia propia, hace poco tiempo se supo la decisión final de la Corte: el castigo relacionado con el consumo de marihuana en adultos será considerado inconstitucional a partir del día 25 de agosto del 2009, siempre y cuando el mismo se haga en privado; no sea parte de una comercialización; ni tampoco, a consecuencia del mismo, se vea perjudicada la salud de terceros.
Para empezar -tal vez tuve la oportunidad de aclararlo previamente-, no soy una persona discriminadora y por lo tanto no deseo transformar mi opinión en una ofensa a la comunidad de consumidores de marihuana; simplemente me gustaría hacer un comentario sobre esta nueva norma.
Honestamente, creo que después de haberse dictaminado tal medida, probablemente el gobierno sea observado con otros ojos por mucha gente que estaba sinceramente pendiente de la misma. Al haber llevado a cabo otras varias que fueron pobremente aceptadas por la población, seguramente habría necesitado ver esa relajante mayoría a favor de la decisión tomada en base a algún aspecto a tratar. La despenalización del uso privado y propio de la marihuana resultó ser la excusa perfecta. Tal es así que podemos ver cómo las encuestas arrojan datos que no son alarmantes ni sorpresivos por el simple hecho de que tanta gente apruebe la legalización de dicho hábito mientras que una minoría crea que fue una determinación incorrecta; pues el Estado sabía previamente a qué se enfrentaba. Por eso considero que uno de los objetivos de la medida recientemente instituída consiste en intentar mejorar la aceptación e imágen del gobierno, al menos parcialmente en la sociedad; pues es entendible que no todos se encuentran de acuerdo con ella.
Recuerdo haber visto a Andrés Calamaro, hoy más temprano, dando una breve entrevista sobre lo acontecido. En ella caracterizaba al fallo de la Corte como "histórico" y determinó que esto ayudará a ponerle fin a las coimas, a la dictadura policial y al abuso de las libertades civiles; siendo siempre fiel a la decisión tomada hace ya 1 dia.
Si bien creo que en verdad ésto significó un hecho histórico, es complicado colocarlo en un contexto social dentro del cual hay numerosos casos a evaluar. Si tenemos en cuenta una situación muy sencilla, como por ejemplo haber sido inspeccionados por un control policial en el cual se nos encontró un cigarro con marihuana, consecuentemente con la nueva ley, no podrían penalizarnos puesto que se podría considerar consumo personal y privado, pues no se nos observó utilizándolo en público. Pero por otro lado, ¿cómo se puede estar seguro de que ese cigarro no fue adquirido mediante una comercialización mínima o masiva en algún lugar del país en la cual también puede hallarse involucrado el indivíduo que la poseía? Correspondientemente con la norma, sabemos que esta clase de actos relacionados con la distribución de la sustancia en cuestión no se encuentran comprendidos dentro de lo pactado y por lo tanto, deberían ser castigados. Si vamos a una situación -que presiento que será atravesada por todos en un tiempo-, en la cual consideramos a una persona que disfruta consumirla dentro de su hogar, ¿cómo sabemos que luego no se subirá a un auto bajo los efectos de la sustancia y conducirá hasta confundir los límites de las calles o bien, sufrir una falta de reflejos en momentos necesarios? Podría acabar todo en un completo desastre. El principal problema parte del hecho de que, lamentablemente, aún no existen controles policiales de drogadicción, si bien todos sabemos que sí hay de alcoholismo. Presiento que somos apenas unos niños con respecto a este tema tan actual y como dijo Calamaro: no podemos dedicarle 2 minutos a esto, pues es algo verdaderamente complejo.
Personalmente, creo que este tipo de determinaciones pueden darle fin a coimas, a dictaduras policiales o bien a abusos de libertades civiles; pero es un punto complicado que simultáneamente puede desencadenar una gran cantidad de situaciones adversas.
No me refiero sólo a la correcta interpretación de la ley por parte de quienes la deban cumplir, sino también por parte de quienes deban aprender a convivir con la misma...
Ale Granero


