
Creo que una verdad absoluta hoy y siempre, es que ninguna de las personas que habitan el planeta está segura de cuál es el futuro que le depara. Cada una de ellas puede tener -o no-, un objetivo, un ideal, o quizás una posible representación de la realidad para compartir que pueden cambiar o permanecer idénticas a lo largo de toda su vida. Filósofos, profesionales y pensadores, atravesaron las barreras de todo aquello que resultaba tan obvio en sus épocas y lo transformaron hasta obtener como consecuencia una verdad irrefutable, cuestionada por la mayoría en ese entonces. La ignorancia sembrada en la sociedad por el despotismo y la falta de conceptos hoy por hoy, fundamentales para la convivencia y las relaciones humanas, sumados a la temprana edad de nuestra raza; eran sin duda factores que promovían ese tipo de cuestionamientos. Personas diferentes y trascendentales fueron las que abrieron puertas hacia otras direcciones del conocimiento.
Pero en la vida contemporánea, los planteos hipotéticos suelen tener menor importancia que en ese momento... Resolver en forma rápida resulta indispensable bajo cualquier circunstancia. Sin importar acaso si la situación lo amerita, o no. Es por eso que creo que si fuese necesario determinar una dificultad o complicación verdaderamente preocupante e incontenible por naturaleza, es la del paso del TIEMPO. Si bien estoy seguro de que más de una vez habrán querido tener en sus manos al DeLorean más conocido de los ultimos 25 años -llevado a la pantalla grande por Robert Zemeckis-; la realidad como todos la conocemos, es muy diferente y muchas veces frustrante.
Personalmente considero que éste es el mayor de los conflictos que puede existir y no porque signifique el acercamiento a la culminación de algo tan subjetivo como es la vida, sino porque tengo la certeza de que, al igual que a mi, a más de uno de ustedes simplemente no les resulta suficiente. Pocas veces pensamos en que cada segundo que vivimos es un segundo que resulta imposible de recuperar; pero supongo que simultáneamente, la mayoría de veces creemos que ésto no interesa por completo, sino que es más importante ocuparlo y aprovecharlo.
No fue una sola vez la que me pregunté a mí mismo por qué el día tiene sólamente 24 horas; por qué no puedo levantarme de la cama 15 minutos después o por qué los perfectos instantes no duran más que eso, un instante. Muchas veces tuve alguna de estas sensaciones u otras similares, como pienso que también ustedes, y que; aunque sepan que es imposible, desearían que algún momento durara tanto como sea posible; o que el día tuviese 48 horas para poder hacer tantas cosas que parecen ni siquiera pretender lugar en un día como cualquier otro. Tal vez porque somos impacientes, porque no queremos que la vida pase sin poder vivirla segundo a segundo, o simplemente porque queremos más tiempo para nuestros asuntos... Pero sin duda, todas éstas son sensaciones generadas por un entorno condicionado al cual prevemos que debemos adaptarnos para evitar naufragar en una corriente desgraciadamente poco profunda. Si hay un eje central en el mundo globalizado, ese es el dinero; y si hay algo que define a la imparable economía capitalista, es la optimización de éste y el tiempo, al máximo. Ambos funcionan como cimientos contemporáneos.
"...El tiempo es oro..."
Efectivamente.
Al márgen de tanta frustración por lo que implica el paso de tal magnitud y su constante e inevitable pérdida, creo que algo indispensable a tener en cuenta es aquello que mínimamente mencioné: sea cual sea la situación, siempre resulta mejor atravesar el momento que comenzar a analizarlo. Toda experiencia es irrepetible e inigualable por más trivial que parezca...
"...No existe el futuro ni el pasado. Todo es presente..."
Gonzalo Torrente Ballester (1910 - 1999, escritor español)
Ale Granero